lunes, 26 de junio de 2017

Despertar contigo

Es solo una imagen lo que espero, una imagen tuya
que se superponga a esa otra imagen de ti que llevo dentro.
Me desnudo en lo cotidiano: la llegada de Milagros,
ese cuadro de luz que besa la geometría de los azulejos,
el silencio como un tapiz blanco, el olor del café que invade
mis sábanas. Pero siempre tú con la imagen de ayer
o la que el sueño me trajo desde los lugares que fuimos
(playas, cascos históricos, la lluvia lenta sobre tu piel
cuando las calles ensombrecen)como nubes en los techos
que son paisajes vivos. Este es mi día a día, sin calendario,
sin frío ni calor, eterno en su luz, pálido si tú no estás,
dulce cuando llegas a mí como una imagen alada.

viernes, 23 de junio de 2017

Misiva al padre

¿Qué pensarías ahora de mí? No lo sé, quizá si tratara de ponerme en tu lugar, como padre que soy, comprendiera los motivos, las ilusiones, las esperanzas que un día pudiste concebir. La vida no se deja modelar, los hijos son como plantas que crecen hacia la luz cada uno a su manera, les trazamos un camino que a menudo recorren al revés, queremos que sean lo que no hemos sido o tal vez mejores de lo que somos ignorando que no hay valor ni referencia ni meta prevista para un alma libre. Seguramente te hubiera decepcionado saber en qué me he convertido, soy profesor en un Instituto de secundaria, no quise ser jurista como tú, recuerdo mis dieciséis años cuando me regalaste las obras completas de Albert Camús, entre las que descubrí la novela “El extranjero” cuya lectura me decidió a no seguir tu camino de juez(qué ironía, no, que fueras precisamente tú quien me abriera esa puerta de salida), y el hastío, la desorientación, la extrañeza que entonces sentí ante la existencia, tan joven, tan frágil, tan perdido ya. Y sin embargo la luz aparece en las cuevas más profundas, la amistad, el espacio inmenso de un más allá por descubrir, un germen de responsabilidad, la cercanía del sexo abierto a un futuro sin compromiso, orientaron mi norte hacia los espejos convergentes de la magia. Porque magia es amanecer después de la caída, y seguir en la circunstancia de un mundo desconocido hasta los paraísos temporales del ardor y la razón, mezclados como niños débiles que se abrazan sin tregua ni premura. Gracias, padre, por entregarme a las sombras, mi brújula creció más allá de la vida estéril que me diste. No soy nada, no soy nadie, sobrevivo entre recuerdos, en la mudez hospitalaria de lo que fui pero a veces miro a ese otro yo que enciende la descendencia como un faro antiguo. Y me ilusiono igual que ayer aunque ya no sea mi cuerpo el que transita la noche sino el de tu ignorado nieto, mi hijo.

miércoles, 21 de junio de 2017

Claudio recuerda su vida



“Aequam memento rebus in arduis servare mente”
Horacio

¿Quién es el que me aún ve así? sordo, tartajo, débil como un gorrión
enfebrecido. ¡No, la sibila que anuncia la increíble magnitud
de mi destino!. Ser pato triste entre garzas, calandria muda,
oropel que anuncia una deidad mutilada. Todo eso ya no existe,
mi niñez de bromas y desprecio, mi juventud entre pergaminos
cuando hallaba en la República una justificación a la insensatez,
la lengua y su veneno que acecharon otros soles pues mi virtud
fue la llama breve de un error. La locura en la isla de aquel emperador lascivo,
la otra locura del impredecible dios que no era dios sino cáscara de mortalidad.
Y la noria o el azar que subyugaba la voluntad de compartir con los hombres
lúcidos la imagen aristocrática de un Roma restaurada. “Soy César,
soy la noche en mis adentros”, le hablo a la sombra de ese Agripa
que al fin traicionará mi amistad , “sé fuerte, sé digno, salva al Imperio”
me susurra al oído el omnipotente Augusto desde las orillas del Hades.  
Años y años tratando de salvaguardar la memoria de la civilización,
quise la justicia, me volqué hacia los instintos más puros del pueblo,
amé a una mujer disoluta, lasciva, entregada al placer más estéril
del goce desmedido. Y fui conquistador, como mi padre, como
ese ágil hermano que en las pantanosas tierras de Germania escribió
su leyenda en la profundidad de los bosques, en la barbarie conquistada
por la luz. Mi razón fue Bretaña, la isla de la que Julio César renegó,
los agrestes acantilados que asustaron a Calígula, aquellos hombres
azules que amamantaban duros inviernos. Llega al final esta vida, tú
que nunca fuiste mujer amable manejas desde hace tiempo mi voluntad.
Sospecho que una extraña tormenta de fuego y música asolará al fin
este imperio despiadado. He cumplido, sin quererlo me han adorado
como a un dios, un Vulcano débil, cojo y mortal . Hoy sé que entre
los dioses no sobrevivirá el orgullo, pues somos mármol que la historia
ajará con sus dedos firmes de cariátide cruel.






domingo, 18 de junio de 2017

Padre pájaro

Padre pájaro que vuelas lejos y no te paras en mí.
Si algún día cuando ese otro pájaro de la muerte
vaya a visitarte un recuerdo de mí te llegue, no
me busques pues ya no estaré en tu morada, yo
también me habré hecho pájaro, pájaro de olvido.

Volar

Me gustaría que aprendiéramos juntos a volar.
Pero no ese vuelo que todos admiran del pájaro
ni el artificio metálico de un avión que cruza
el horizonte con sus alas de titanio. No, yo hablo
de esas líneas de aire que se crean con las palabras
que no dijimos, el lugar en el que el pensamiento
es una selva de árboles entrelazados y la vida
se escribe con emociones leídas bajo los focos
de las madrugadas sin sueño, ventanales donde
la luz nos habita como un duende mágico. Y es
que aunque tú no lo sepas los grandes tornados
giran en silencio después de asolar las vides, lo mismo
este corazón que tantas veces volvió al mar de la infancia,
a esas trenzas que columpiaban tu alegría de ser,
al aire que absorbí como una serpiente roja que juega
con su destino fatal, a las risas que una vez compartí
con los otros, sintiéndome yo también otro para
que tú me pudieras mirar. ¡Qué fría se vuelve la noche
cuando los recuerdos no cesan de venir! Escribo
renglones en un vidrio que siempre leerás al revés,
quizá así entiendas la inteligencia de no buscarte, mi
muda sinopsis de huida que ya no te alcanza ni quiere.

sábado, 17 de junio de 2017

Conversaciones

Así aprendí
con los pasos entre calles angostas,
bajo la humedad perpetua de un invierno sólido
como una bendición heredada.

Íbamos en grupo
unidos por el ansia de hablar de cosas irreales
-letras escritas en páginas
o comentarios oídos en ambiguas clases repetidas-
hacia el refugio de los soportales
como rebaños indóciles o náufragos
de los días con sus horas sin voz.

Y de repente comenzaba la canción de los vasos,
en bares de melancolía,
en cuevas donde la absenta brillaba
igual que una diosa en la piel del licor amargo,
lo mismo que un arma
donde la lengua escribiese leyendas irrepetibles
de un solo segundo pasajero.

Y después la arbitraria sed de penumbras envueltas
en alcohol y humo,
sin conocer la astucia de quien habla hacia la noche
para invocar su ayer.

En la lineal arquitectura de los mármoles
las palabras se vuelven mito, misterio,
hojarasca que aún no ha caído.

Me atrevo a dibujarte
cuando en el furor de la música sobrevive tu frenesí.

Todo lo dicho planea como un absurdo abecedario
que olvidaré enseguida.

Porque soy otro y ya no existo en el poso
de este vaso insomne.



miércoles, 14 de junio de 2017

Nuestros recuerdos

Lo que hemos compartido es manantial de vida
y sin embargo hay un agua
que no cesa de morir.

Somos cómplices,
nos duele la ausencia de la felicidad,
no nos acostumbramos al miedo de extinguirnos cada día
en los espejos que son una verdad sin luz,
en las fotografías para las que un rostro significa
el desdén de un presente que ya es ayer.

Hablaremos de los jardines prohibidos,
de ciudades donde creció la flor del éxtasis,
quizá de la ternura de un hijo
o del fulgor que concibió para nosotros
mil y una noches sin alba.

Todo son recuerdos que no nos necesitan,
su razón vive en la nostalgia
de dos círculos perennes.
Dos círculos que se entrecruzan
aún después de habitar el olvido.
Dos cuerpos que ya no se reconocen
más que en la memoria
frágil de la senectud.