viernes, 18 de agosto de 2017

Deseo incumplido

Porque quería ser algo más que palabra, pupila
que ansía compartir la doblez de dos sombras
fugaces, carnalidad de mano que necesita dibujar
tu cuerpo en los vidrios húmedos, lentitud al posar
mi huella en los arcos sutiles de tu piel en calma,
un crisol de sentidos más allá de la astucia de los
verbos latentes, una opacidad que se diluya
bajo los pómulos al dulce contacto de la sed
innombrable. Quería, en fin, la vida de otro.

jueves, 17 de agosto de 2017

El hogar pasajero

Un haz de decadencia ilumina su vientre.

Puertas de cristal pálido que baten
- el níquel sucio-
como olas de aire en un túnel perdido.

Quiero anunciarme
al rostro anacrónico de una voz melosa
con la interrogación del desamparo
en las comisuras tímidas.

La escalera y su tapiz,
ya sin dibujo,
la araña melancólica de luz amarilla,
el olor a historia vencida, a humedad acre,
la correcta distinción de las paredes,
ascensores que chirrían
igual que viejos juguetes oxidados.

Y un pasillo que quisiera abrirse al presente
pero no consigue despejar la urdimbre
de su fiel opacidad.

Hace frío en la habitación abuhardillada,
el camastro quiere cantar el soliloquio de la herida,
un espejo voraz vislumbra
mi cuerpo enmohecido.

Hotel sin alma que vuelve del pasado
como una bruja que ríe.

Te olvidé y te olvido en mi recuerdo
que huye de ti y de tu noche entretejida de susurros azules.

miércoles, 16 de agosto de 2017

La jauría

Hay en mí una nostalgia de paraísos invisibles.
Es lo perdido un agua vertida que ya no me roza.
Tu cuerpo ha dejado de ser hambre de labios húmedos,
táctil resurrección de areolas febriles en noches
sin meditar o mañanas en un jardín de piel cálida.
Lo que dijimos pobló segundos de serpentinas al aire,
lo que soñamos buscó la luz en las habitaciones
con espejos que devolvieran a la realidad su materia irreal.
¿Qué fue de los caminos, los lugares al sol, la aventura
de ser color, pájaro, tigres en la lejanía de una ciudad
poseída? Adentro, en nuestra casa rota, el tiempo muere
en el tiempo y ya no quedan dalias en un balcón tapiado
por la costumbre de abandonar la risa a una jauría sutil
que enarca el marchito estandarte de la edad.

martes, 15 de agosto de 2017

Feria en Ponte de Lima



Los automóviles descansan como islas de acero.
En la arboleda grandes hormigas circulan entre
el olor del cuero, los tejidos que morirán,
las voces que invitan al subterfugio de la falsa
verdad. Los pájaros huyen de los árboles hacia
un río en calma. Es firme la piedra del puente,
la torre almenada, el ejército secular que da
una razón a la persistencia y al origen. Quizá
en el recodo que imagina el horizonte un mar
altivo se yerga hacia la luz. Siento la quietud
de las horas del verano, su brillo de cáliz
sobre el agua tranquila, el sol que siembra
un oro candente y mortal, el aire vago
de una paz sin nombre.

lunes, 14 de agosto de 2017

Poema inconcluso

El silencio no acostumbra a mentir: deja
que la pupila hable con los labios sellados.
Como en una foto que busca lo eterno,
así la intención de atrapar el instante pálido.
Lo real fluye sin páginas blancas, escrito
el día, la luz, la corriente que ansía un remanso.
Inconcluso el poema de ser en mis dedos sin ira.
La paz, la hez, el caz que alimentan mi distraída
sombra. Y yo que renuncio al yo que fui.


domingo, 13 de agosto de 2017

Como el árbol

Le debo al azar las preguntas del dolor,
la corola efímera de la alegría. Hasta aquí,
hoy que escribo evocando brumosos actos
sin remedio, la voluntad herida al no reflejarse
en el espejo de la luz, las decisiones cuyo fruto
fue el silencio de la incomprensión, el epitafio
de cada segundo que muere la vida; pienso
en la imagen del árbol, raíz que no se doblega,
tronco que resiste la humedad, el frío, el hostil
sol, ramas que han perdido el color aunque
en su piel siga brotando el brillo de la hoja,
el ramaje que orea el viento. Los años me
citan la memoria irreversible de este camino
sin vuelta. Soy roble que no teme a la estación
última. Cuando el hacha levante su sentencia
de sangre, yo ya me habré ido.

sábado, 12 de agosto de 2017

La tozudez de la lluvia



Los días son así: manto gris, lentitud,
agua que sueña.

Recuerdo ayer
como la invitación de un labio herido de carmín
junto a la noche distraída.

¡Qué azul, rojo y malva en mi boca entreabierta
cuando el acento del neón
es un rayo de blancura ágil!

Silencio que no calla en mi interior,
palabras que se vuelcan en los posos de un vaso
sin el maullido de la ausencia.

Y el roce de un cuerpo entre los pilares
o la voz que se diluye en la música
y dibuja un conjuro fatal.

Afuera llueve bajo las hojas
de viejos robles enmudecidos.

Salir a la plaza como un sol tímido
en el amanecer hostil de la luna.

Todos los días que vendrán son así: cópula,
libros envejecidos, maquillaje entre los rostros,
juventud sin mañana.

Miro el agua con su letanía de sombras
y callo como un niño que ve por primera vez
la líquida memoria del tiempo,
su infinita canción desvelada.