miércoles, 18 de octubre de 2017

El quimérico inquilino

Si los espejos me quieren a mí
que sufran de ausencia.

El pasillo no tiene fin
ni las ventanas asoman a la luz
hartas ya del verano.

Mis cosas y yo
comprendemos la soledad,
el silencio que dibuja paraísos en los cuadros,
las mariposas que persiguen el cenit
antes de la muerte ciega.

Yo vivo aquí
y es mi hogar una latitud desconocida,
un misterio inalcanzable.

Cada día huye de su nombre
y deja huellas,
telarañas,
rastros de hedor en los visillos.

Me dirás que no tengo futuro
y yo te diré que sí,
el tiempo es un columpio,
una flor, una aventura
que todas las primaveras
florece.

Me desnudo para ser el águila
que parte
hacia las nubes
o hacia el increíble horizonte
que tan a menudo sueño
entre las paredes abiertas al confín
de este suburbio en llamas.

martes, 17 de octubre de 2017

Tan iguales

Antes de ser sombra ya oías mi latido.
Los pensamientos eligen soles imberbes,
huellas sin pasado, ejércitos que sucumben
al deseo. Tus rodillas y el canto gris de la rosa
aleve. Basta la flor en la palabra, el trino dulce
y sonoro de la noche, el rebumbio que, de pronto,
halla un cauce común y no duda. Luces, torpeza
en los labios, el aire que invita a la música
con el idioma claro del futuro. Son las naves
del tiempo como un río que no cesa, son
los meteoros de las ciudades un código
que juntos comprendemos, y fluye la raíz,
ahíta el agua de la primavera, y un gong
rescata las últimas preguntas que respondió
un silencio táctil. ¿En qué espejo la candidez
absorta de tu piel, allí donde las alas crecen
y los mitos comienzan a dibujar la dulzura
de tu seno? Dame el abrazo de la nocturnidad
porque soy el lince que vigila tu ansia,
la red inhóspita de tu ayer, la materia
que el delirio esculpe con la desesperación
tranquila de las cadenas amantes.

viernes, 13 de octubre de 2017

El desencuentro

Todavía agito mis alas cuando paso junto a ti,
espectro que ha dejado su huella antes de ser,
espalda que huye, jolgorio de risas,
naufragio si te alejas.

No sabía de los cuerpos,
el bar era simple, la caoba dormía
en las frases ambiguas
y la luz con su amarilla nieve
poblaba mi piel de segundos infinitos.

Y la huida- o la marcha- siempre indolente
pero esta vez relámpago en el iris
que has sido tú sin querer.

Un guiño, un visaje, caracolas en el vientre
que no encontraron el tuyo.

Mis amigos se van hacia la noche
y yo hablo con la despedida estéril del transeúnte
y soy mueca, arlequín en los labios
que nombran tu ausencia.

Palimpsesto

He escrito un poema invisible. Para
ti, para que escribas sobre él un jardín
o un solsticio. Sin que tú lo sepas
engarzarás la rima, crearás el ritmo
de un corazón alegre, responderán
las letras a tu arco iris de silencio.
Solo tú podrás leer ese poema
que nunca escribí, porque lo has
escrito tú y es solo para ti,
aunque aún no lo sepas.

15 de Enero, amanecer de sábado

Un arrobo de calles no basta. El incienso
de un relámpago indica la hora y el lugar
del amanecer. Así, en mi boca la herida
de un beso, el calambre de la luz
que aún parpadea, los pasos sobre
las losas frías del edén. La mañana
crea un sol gris, llueve sin llover,
la humedad sonríe acostumbrada
a los cauces, al lamento de los tejados,
al río que nace en mí y muere en mí,
a este rumor de cañerías que me
persigue como cien mil gotas amantes.

jueves, 12 de octubre de 2017

El clamor del silencio

Apura el silencio un orgasmo.
Mudo, entretejido al tiempo,
evanescente y rojo,
boca inmóvil,
astucia en el brillo de la porcelana,
recóndito su aliento en el azogue,
pantera que me mira desde el océano
de la quietud.

Compañía que se sobrepone a mí
como una capa invisible de laxo azul,
sus ejes en mis pupilas,
la canción amortiguada no finge armonía,
late en el interior de un músculo
con la mordaza de la luz,
es aire sin trueno,
voz que no aúlla,
claxon fallecido
entre los coches de una vía.

Su esplendor ensimisma,
hablan los caídos,
los túneles, el mar,
la memoria sufre en un susurro inaudible,
los besos son solo tacto,
la lengua odia el chasquido de la masticación,
la risa, el llanto, la confidencia,
el grito contra el huracán que nos aterra,
los mil cráteres de la sintaxis,
esa pared que repite como una letanía
palabras y palabras que ya no escucho.

martes, 10 de octubre de 2017

Y estás tú

Nunca me siento solo cuando estoy conmigo.
Hablo y me escucho, pienso y me nombro,
el que no fui me acompaña
y juntos escribimos
un verso.

Y estás tú, memoria,
con la guirnalda ajada
y un epitafio en blanco
sobre el olvido.